Imagina esto: una empresa en Panamá pierde miles de dólares de la noche a la mañana. Nadie ve a un ladrón entrar, no hay puertas forzadas ni cámaras de seguridad que muestren algo raro… pero el dinero no está. La respuesta está escondida en un servidor y, tal vez, en el teléfono de un empleado.

